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De la colección Grandes Composiciones de la Música Clásíca “Robert Schumann”. Barcelona – España /2009 Editorial Sol 90,S,L.
Robert Schumann
Su Vida
Robert Schumann nació el 8 de junio de 1810 en Zwickau, ciudad del reino alemán de Sajonia, integrado desde 1806 en la Confederación del Rin, el proyecto territorial de napoleón I que había desintegrado el milenario Sacro Imperio Germánico.
Fue el benjamín de los cinco hijos del matrimonio formado por August Schumann y Johanna Schnabel. Su padre, librero y editor, le transmitió el amor por la literatura y, en especial, por la poesía.
Al adolescente Robert no le resultó difícil acceder a las obras de Shakespeare, a quien los jóvenes que se rebelaban contra la ortodoxia del clasicismo habían convertido en bandera, y de Lord Byron, cuyos laberínticos sueños plasmaban la otra cara del Romanticismo: el “desorden” como rasgo distintivo del “genio”.
Lecturas que combinaba con otros autores y géneros, como la poesía de Friedrich Schiller o los trabajos de Goethe.
En la librería paterna tampoco faltaban ejemplares de otros autores como el novelista escosés Walter Scout y el poeta alemán Jean Paul, al que Robert admiraba con tanto fervor que en 1828 fue en peregrinación hasta su tumba, en Bayreuth.
El mismo Robert Schumann, siguiendo el ejemplo de Jean Paul –apodo literario de Jhohann Paul Friedrich Richter-, empezó a firmar sus escritos con diversos seudónimos: “Florestán”, al pie de los poemas, “Eusebio”, en las cartas de amor sin destino preciso, y “Maese Raro”, en las críticas musicales.
Con el paso del tiempo, se vio que la adopción de nombres ficticios no respondía sólo al juego romántico de convertir la propia vida en ficción, sino que tenía otras causas. Pronto, el propio Schumann, afectado por incipientes desequilibrios psíquicos, adivinó que la integridad de su yo amenazaba con fragmentarse. En su diario íntimo, cuando sólo contaba con 17 años, escribió: “Siento como si fuese a perder la razón…”.
Fue una afirmación premonitoria.
Pero no la única. Le bastó oir a Agnes Carus interpretar los lieder de Franz Schubert para darse cuenta de que, en realidad, lo suyo también podía ser la música.

